Fecha 30 diciembre, 2011 · Categoría Artículos

Ayer tuve una experiencia de esas que a veces uno no disfruta pero que, como profesional de esta industria, tenemos que pasar en ocasiones. Un nuevo socio de mi red me invitó a que le ayudara a exponer nuestra oportunidad de negocios a una persona que supuestamente tenía “mucho potencial”. Nos citamos en una cafetería de renombre internacional que tiene un logotipo verde. Al ingresar al lugar, busqué a mi afiliado quien me presentó a dicho personaje. Las personas que tenemos muchos años en esta industria aprendemos a calibrar a las personas a los pocos segundos de haberlas conocido. De inmediato me di cuenta de que aquello no iba a ser un momento agradable. Algunos individuos hoy en día consideran que los negocios en red son un fraude, no funcionan y no tienen ningún sentido de existir. Eso fue, en pocas palabras, lo que esta persona me señaló, a pesar de las evidencias que le mostré.

Cuando esta persona estaba hablando, reflexioné algunas cosas. Detrás de ella había una lámpara cilíndrica de color ocre que colgaba del techo. Casi ya sin escucharle me concentré en el foco y pensé sobre quién inventó esa maravilla que es la lámpara de luz eléctrica y cómo hoy no podríamos concebir la existencia y nuestra civilización sin este gran avance de la humanidad: la red de energía eléctrica.

Mientras esta persona continuaba hablando, me decía a mi mismo: ¿cómo llega dicha energía a ese bombillo? Efectivamente; a través de una red de distribución.

Todo esto se lo debemos a un gran inventor norteamericano de nombre Thomas Alva Edison, a quien se le atribuyen muchos descubrimientos, pero sobre todo el invento de la bombilla eléctrica. Sin embargo, esto último no fue exactamente así.

Uno de los predecesores de Edison, sir Joseph Swan, ya había desarrollado alrededor de 1850 una lámpara de filamento incandescente. Sin embargo, estas lámparas sólo ardían durante escaso minutos y resultaban excesivamente caras. Edison no inventó el foco, sólo lo perfeccionó.  Es decir, no bastó con ser el primero, sino ser el mejor.

En 1878, tras una serie de experimentos, Edison se concentró en el desarrollo de una lámpara incandescente realmente utilizable. Desde mediados de siglo ya había ciertas lámparas que se usaban para faros y espacios públicos pero eran demasiado aparatosas y brillantes. El Sr. Edison quería que en cualquier hogar pudiera haber un foco con una luz similar a la lámpara de gas, pero que no se apagara rápidamente. Se trataba de desarrollar un aparato que emitiese luz durante el mayor tiempo posible y con la mayor regularidad posible.

El 21 de Octubre de 1878 la lámpara encendió. Sobre este sobresaliente evento Edison comentaría después:

“Después de pasarnos unos minutos con el alma en vilo, nos sentamos y contemplamos la lámpara. Queríamos saber cuánto tiempo ardería. Cuanto más tiempo permanecía incandescente más caíamos bajo su hechizo. Ninguno de nosotros era capaz de irse a dormir y estuvimos 40 horas enteras sin pegar ojo. Ardió durante unas 45 horas, y entonces me di cuenta de que la lámpara incandescente utilizable en la práctica había visto la luz”

¿Se imagina ese momento? Realmente, ése fue el principio ya que el verdadero negocio del Sr. Edison no fue sólo el haber inventado la bombilla eléctrica sino, después, fundar una compañía de generación de energía, misma que hoy conocemos con el nombre de “General Electric Company”.

El Sr. Edison creó un artefacto que requería del suministro de energía para poder funcionar. Es decir: se podía ganar más dinero suministrando la corriente eléctrica que vendiendo focos. ¡Desde entonces, las redes ya eran un gran negocio!

Pero ¿a dónde voy con todo esto respecto al Multinivel? Cuando uno expone la oportunidad de negocios a otra persona, vivimos un proceso que resulta similar al del inventor, ya que, a través de un proceso de prueba y error, vamos descubriendo, una a una, a todas aquellas personas que realmente están interesadas en esto. De pronto, podemos encontrar –en medio de todos aquellos que no tienen interés en esto–, a alguien que “brilla” con luz propia y se enciende aun más al descubrir el potencial del Multinivel. Pero de nada sirve encontrar a alguien con esta disposición si por ella no pasan los productos y servicios que nuestra compañía ofrece. Ahí realmente es donde se encuentra el negocio, en llenar de “focos” (nuevos afiliados) con la capacidad de emitir “luz” (consuman y vendan productos de su empresa) en cada hogar de nuestros países y proveer a través de nuestras redes, aquellos insumos que les hagan brillar una y otra vez.

Concluyo con lo que sucedió, una vez que Edison conectó algunos hogares con su tendido eléctrico y algunos focos en cada casa: el 4 de septiembre de 1882 comenzó a girar el primer gran dínamo de la General Electric Company. La corriente fluyó por la línea de 22 Km. de longitud y en 85 casas se encendieron de golpe 400 lámparas con una luz apacible, clara, pero no deslumbrante. Fue una locura. De repente todas las casas de los alrededores desearon contar con esa energía e instalaciones de lámparas. Pronto ardieron 10,000 lámparas incandescentes en Nueva York.

Thomas Alva Edison había convertido la noche en día, le había dado al mundo la posibilidad de estudiar, trabajar y formarse en los períodos de oscuridad. La gran obra estaba concluida. De todos los demás aportes de Edison –trátese del tren con propulsión eléctrica, el fonógrafo o de cualquiera de sus 2000 inventos–, éste fue el más grande, porque abrió nuevos horizontes a la humanidad, aunado a la creación de la primera compañía generadora de energía eléctrica creada en el año 1882. Esa empresa fue la que lo hizo multimillonario porque, en realidad, fue la primera red del mundo.

Y de pronto, vuelvo al café y vuelvo a escuchar la voz de esta persona que me seguía diciendo -sin haber probado aún su café- porque los negocios en red no funcionaban y no tenía probabilidades de que tuviéramos éxito. Entonces, me quedé viendo por un instante ese foco que iluminaba nuestra mesa, antes de sonreir y afirmar que, efectivamente, el negocio no funcionaba pero para él en específico y que no se preocupara, que este proyecto no era para todo el mundo. Le desee mucha suerte en lo que emprendiera y regresé a casa.

En el trayecto se me ocurrió escribir sobre la historia del Sr. Edison y su impacto en la vida de todos nosotros. De esa misma forma, usted y yo podemos ser inventores de nuestro siglo; inventores de un mejor estilo de vida; inventores de sueños que se pueden hacer realidad, precursores de posibilidades, del sí se puede, del es posible y del ¿por qué no yo?.

Para finalizar permítame hacerle una invitación: busque diariamente, tan rápido como pueda, aquellas bombillas, aquellas personas que están esperando que les suministre la energía, la oportunidad que tiene en las manos con el Multinivel, para que les haga brillar por dentro con la luz que la esperanza genera en todas las personas que quieren dejar atrás un pasado de sombras , sin alternativas, y dar paso a un porvenir luminoso y lleno de potencialidades. Como en el caso de Edison y la lámpara incandescente, sabemos que ser el primero en el Multinivel no es tan bueno como ser el mejor (y convertirse en un profesional del Networking).

Le deseo lo mejor para este año 2012 que está por comenzar.

Nos seguimos leyendo.