Fecha 3 diciembre, 2011 · Categoría Artículos

Hace unos días tuve el gusto de ser invitado como orador a la Convención Nacional de la AMVD (Asociación Nacional de Ventas Directas). La AMVD aglutina a 40 de las principales empresas del Multinivel y Ventas Directas en México. Fue ahí que tuve la oportunidad de compartir con sus directivos ciertos criterios sobre la importancia de profesionalizar y dignificar, ahora más que nunca, nuestra industria. Esta reunión se llevó a cabo en un pueblo maravilloso y mágico llamado San Cristóbal de Las Casas, en el estado de Chiapas, México.

San Cristóbal, como sencillamente le nombran la mayoría de las personas, es una pequeña población enclavada en el suroeste mexicano, entre montañas escarpadas, llena de coníferas, poseedor de un clima insuperable. Este lugar cobró relevancia internacional en los medios por ser el epicentro de los eventos que en 1994 fueron protagonizados por el denominado EZLN (Ejercito Zapatista de Liberación Nacional). El día de hoy este pueblo colonial brilla de nuevo con luz propia; es un lugar lleno de colorido, vida y apacible armonía, donde se mezclan la arquitectura hispánica del siglo XVI con una infraestructura turística moderna.

Uno de los expositores con los que compartí el escenario en este evento fue el Sr. Esteban Moctezuma, quien actualmente funge como presidente ejecutivo de Fundación Azteca. El Sr. Moctezuma  nos comunicó, de una forma muy cálida y realista, su visión de un México que tiene todo el potencial para que en los próximos 30 o 40 años sea líder en varios órdenes. Basados en las cifras y datos objetivos que nos compartió, podemos albergar la certidumbre de que tenemos todo para lograrlo: materias primas, territorio, población, infraestructura, mares, etc.

La visión de un México así es perfectamente posible… siempre y cuando nos lo creamos. Insisto: nos lo creamos y actuemos en consecuencia. Y esto tiene mucho que ver con nuestro amor propio, nuestro sentimiento de nación, con nuestra preparación como personas y con el hecho de que nos sintamos merecedores del lugar que nos corresponde. Esta es una situación en la que se encuentran también algunos otros países de América Latina con los que compartimos muchas cosas en común.

Pero ¿cómo se puede cambiar la autoestima de un pueblo con creencias limitadoras que fueron adoptadas desde la época de la conquista? Muy sencillo: con educación, con información de calidad. Al hablar de educación no me refiero únicamente a las universidades y demás instituciones, sino al poder que el Multinivel tiene como vehículo educador de una cultura emprendedora dentro de los hogares. Un Alma Mater virtual, a la cual cualquier persona con una razón fuerte para mejorar su situación económica puede acceder con un bajísimo costo de inversión.

Construir un negocio de Multinivel rentable va de la mano con la construcción de un equipo de personas proactivas, que asuman su liderazgo y estén entrenados para hacer lo que se debe de hacer; que aprendan a duplicarse sin necesariamente estar presentes en cada uno de los casos. Que esto ocurra no puede ser producto de la casualidad o de que la gente “lo traiga en los genes”. No. Esto se logra a través de un grupo de personas con un sueño, un anhelo por mejorar su calidad de vida, pero también, con una disposición a prepararse para mejorar sus habilidades y desempeño como dueños de sus propios negocios dentro de esta próspera industria.

Si me permite, podríamos hacer la comparación con un ordenador (computadora): aunque tengamos el mejor hardware, no servirá de mucho si el programa que utilizamos no es el adecuado. Todos, pues, actuamos de acuerdo a nuestras creencias y éstas están determinadas en gran parte por la información que ponemos en nuestras mentes. Usted, por ejemplo, si no es todavía un asiduo lector, le hago una pregunta: Si leyera usted un libro al mes (sólo uno), ¿sería la misma persona después de un año?, ¿actuaría igual que lo hace ahora? ¿reaccionaría de la misma forma? ¿Se imagina usted qué país tendríamos si todos leyéramos continuamente y viéramos menos televisión?

Este es el poder educador del Multinivel, que promueve la capacitación y la formación de sus miembros; que promueve, a través de la información y la educación, valores como una saludable autoestima y que estimula el deseo emprendedor y de progreso en las personas, llegando así al centro de aquellos hogares donde alguno de sus miembros ha decidido iniciarse en esta industria.

Considero que no existe ninguna universidad, organización no gubernamental, gobierno ni escuela, que lleve estos valores a las familias de la forma como lo hace nuestra industria, y eso es algo de lo que tenemos que sentirnos sumamente orgullosos. Algo que debemos promover con pasión.

Nos leemos en la próxima.